El lenguaje corporal parte fundamental en las relaciones

26.09.2012 20:42

 

Siempre pensamos si lo que decimos, lo que hablamos y lo que escribimos, es adecuado o no para comunicarnos con los demás, pero pocas veces nos detenemos a mirar sobre cómo actuamos con nuestro cuerpo y cómo nos comunicamos con él.

El lenguaje del cuerpo es tan importante en la comunicación como lo que expresamos verbalmente.  Nuestro cuerpo se convierte en una herramienta fundamental para relacionarnos con los otros. La proporción en los gestos, la forma como miramos, las posturas que adoptamos, expresan nuestra forma de ser sin necesidad de hablar.

Los gestos y los movimientos de nuestro cuerpo no suelen fingir.  Muchas veces cuando decimos algo, nuestro cuerpo está diciendo todo lo contrario.  Como cualquier otro lenguaje, el cuerpo también se expresa y así mismo se puede interpretar.

Las partes que más utilizamos para expresarnos con nuestro cuerpo son la cara, los ojos, las manos y los brazos. Hay infinitas formas de gesticular, mirar, situar las manos  y colocar los brazos de acuerdo a las situaciones que a diario se nos presentan. Asumiendo en cada postura una forma diferente de comunicarnos con los otros. 

Son múltiples las expresiones que pueden revelar al interlocutor lo que pensamos y sentimos.  Con las expresiones manifestamos la empatía, el acercamiento o la atención que se presta; pero también podemos dejar ver la inseguridad, la desconfianza, el nerviosismo…

Cuando caminamos, escuchamos, hablamos y/o saludamos, siempre estamos expresando con el cuerpo.  O sino miremos el caso de una conversación o una exposición; si prestamos atención, nuestro cuerpo se balancea hacia adelante, los ojos se abren, la mirada se fija ante nuestro interlocutor. A la inversa, cuando no es de nuestro agrado, esquivamos la mirada, cambiamos de posición, cruzamos los brazos, etc.

Por otra parte, en el lenguaje corporal la distancia que tomamos a la hora de hablar, también es fundamental en las relaciones.  Esta distancia depende de que tan intima sea.  Cada persona establece por lo menos cuatro zonas: intima, personal, social y pública.  Esta distancia varía de acuerdo al lugar.  En las áreas rurales donde hay menos población la distancia intima o personal será mayor que en las ciudades donde hay más población.

Entre más pública, mayor distancia habrá con nuestro interlocutor.  Cuando un extraño por ejemplo sobrepasa los límites de nuestra distancia intima o personal genera de inmediato un rechazo corporal. 

Estos aspectos y muchos más son elementos claves del lenguaje corporal a la hora de comunicarse con los otros.

Por tanto centrarse en cómo nos comunicamos con nuestro cuerpo es una herramienta fundamental que debemos tener en cuenta a la hora de definir la relación con los otros.

 

 

Autora: Claudia Milena Pabón Echeverry

 

Referencias Bibliográficas:

  • Pease A. y Pease B, 2006, El Lenguaje del Cuerpo. Editorial Amat.

 

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